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sábado, 20 de junio de 2026

Punta Alta de Comalesbienes, Aigüestortes, Pirineos

Hace algunos años, leí en la revista Oxygen que la Punta Alta de Comalesbienes era un pico idóneo para iniciarse en el alpinismo invernal, por no ser difícil. Nosotros fuimos en junio, con poca nieve, pero en mi opinión lo vimos bastante escarpado, y con nieve continua las rampas deben ser importantes (en algún sitio he leído que sobre 45º), así que de iniciación, iniciación, no lo vemos.

miércoles, 9 de julio de 2025

Prisank (Prisojnik), Alpes Julianos, Eslovenia

En nuestra semana de turismo por Eslovenia, tuve la ocasión de escaparme para subir a esta emblemática montaña, que con sus 2.547 metros es la decimoctava más alta del país, no muy lejos de los 2.864 metros del Triglav, que es la más alta.

Decidí subir por el lado norte, atravesando un agujero enorme que llaman el "Okno". Es un camino equipado a ratos con clavijas y cables, por lo que es altamente recomendable llevar arnés, disipador y casco. La gente acostumbrada a andar por alta montaña y terreno rocoso, a veces algo expuesto, y que esté en forma (la subida supone más de 1.000 metros) no tendrá problemas.

Ya sólo subir con el coche al puerto de Vrsic es interesante, tendrá más de veinte curvas de herradura, y ver subir el puerto a los ciclistas cansa. En el puerto hay mucho aparcamiento gratuito (muy raro en este país), pero si vas en hora punta, es posible que te cueste encontrar. En mi caso, eran las 6:00 am, así que casi estaba yo solo.

Después de andar brevemente por la carretera y coger una pista forestal a la izquierda, enseguida llegué al hotel Ticarjev Dom (no confundir con el refugio Postarski Dom, que está más arriba, y por el que no pasé), y seguí adelante hasta el desvío hacia el Okno. La ruta está muy bien indicada con postes y círculos rojos rodeados de blanco, así que es difícil perderse. Llegamos a un punto en el que hay un cartel informativo del camino equipado, donde hay que desvisarse. Desde aquí también se puede ver al frente una pared rocosa que da la impresión de ser la cara de una chica, "la chica pagana", lo llaman. El camino pasa al lado o por debajo de esa pared.


Cartel explicativo de la ruta


La "chica pagana"

Una vez cogido el desvío, se baja un poco, y llegamos a un primer tramo equipado que supera un promontorio, y en el que vale la pena ponerse ya arnés y demás porque enseguida empieza la verdadera subida. Empieza fuertecilla, con un flanqueo y una subida un poco más vertical, ambos equipados, pero es casi lo más vertical de la ruta, y después de este comienzo prometedor, en general se trata de subir andando por roca, con trepadas fáciles y seguir las abundantes marcas, habiendo poca verticalidad. En algunas clavijas donde no hay nada de patio incluso no me aseguré, y así fui más rápido.

Las vistas impresionantes, sobre todo hacia la zona de Mojstrovka, otra montañaca al lado opuesto del puerto de Vrsic. Más o menos a mitad de subida se atraviesa una pequeña grieta interesante donde tuve que reptar un poco, y sin sufrir mucho llegué al famoso Okno, precedido por un nevero bastante grande, pero que se quedaba abajo, así que no me fastidió (no llevaba crampones ni piolet).


El primer tramo equipado, casi que el más vertical


Mojstrovka, al otro lado del puerto de Vrsic


Todo oxidado, pero en buen estado



El "Okno"

El agujero en la roca, impresionante, yo creo que cabría dentro un edificio de 5 plantas. Se sube hasta él por la orilla derecha, evitando la tartera de piedra fina, que debe ser penosa de subir, y se atraviesa subiendo una gran pared tumbada.de roca, equipada con grapas.


Ya al otro lado


Vistas hacia el SO





La cima del Prisank, aún algo lejos

A partir de aquí, vistas grandiosas al otro lado, con multitud de cimas rocosas muy escarpadas, circulando por una cresta bastante ancha, asegurada en algunos tramos, con algún paso no asegurado en el que no hay que confiarse porque una caída hacia el lado norte sería muy fea, y finalmente llegué a la cima.

No había nadie, así que disfruté un montón del momento y de las vistas, con nubes altas que sólo tapaban la puntita de lo que supuse sería el Triglav.


En la cima




Al fondo lo que debía ser el Triglav


En centroeuropa se ha puesto de moda los cuños


Después de estar un buen rato, empecé a bajar, al principio por el mismo camino de ida, pero luego por la cara sur (en el desvío hay señales pintadas en la roca, estar atentos), que es más fácil: tiene un par de cortos tramos con clavijas, sin más, pero en cualquier caso es terreno muy rocoso y empinado que pondrá a prueba nuestras rodillas y donde no nos podemos relajar porque cualquier pequeña caída puede doler bastante.

En la bajada por el sur, comprobar indicaciones en el suelo

Bajando me encontré con los primeros montañeros del día, un padre y su hijo, bastante pequeño, y más abajo con un par de polacos, con los que hablé un poco. Después de una canal que se me hizo bastante larga, por fin llegué a una senda menos empinada y sin rocas, donde ya puede avanzar más rápido y relajarme, hasta volver al punto de inicio, rodeando el Prisank por su cara oeste.


¡Por fin una senda como Dios manda!


La pedrera en la cara oeste, se anda genial


La actividad en total me llevó un pelín menos de 5 horas (paradas incluidas), yendo ligero (pero obviamente no soy Kilian Jornet). La subida hasta la cima, un poco menos de 3 horas.

Subiendo más tarde durante el día con mi familia de nuevo al puerto de Vrsic, paramos en un mirador desde el que el Okno y la ruta hasta él parecen sólo al alcance de escaladores, moló mucho ver la cara de mi mujer y mi hija diciendo: ¿de verdad has subido por ahí? 😆


Prisank desde el mirador, en rojo la ruta de subida, aproximada




sábado, 17 de mayo de 2025

Neouvielle, Pirineos

Aunque hay muchos tresmiles que no hemos subido (ni subiremos) en los Pirineos, lo cierto es que más o menos conocemos la mayoría de zonas, y es difícil ir a una zona nueva. Pero mira por donde, a la reserva natural del Neouvielle no habíamos ido nunca ni Toni ni yo. Está en la parte francesa, y bastante separada del resto del macizo, pero hay unos cuantos picos que pasan de esa cifra mágica que nos vuelve loquitos: Neouvielle, Ramougn, Estaragne, Campbieil, Pic Long, etc.

Es además una zona un poco peculiar, porque la carretera que sube no lleva a ninguna parte, y arriba no hay estaciones de esquí, así que cuando llega el invierno la cierran y hace inviable (o muy costoso) el subir a pata. Y luego, cuando la abren para mitad de mayo - mitad de junio, lo hacen a tramos, y hay que estar al loro de la situación para elegir una ascensión que se pueda hacer sin tener que patear mucha carretera.

En nuestro caso, la carretera estaba abierta únicamente hasta lac d'Oredon, así que dejamos para otra ocasión el plan original, que era hacer una vuelta pasando por los picos Estaragne y Campbieil, y el viernes ya de noche aparcamos el coche en el aparcamiento, después de atravesar el túnel de Bielsa, bajar un puerto oscuro como la boca del lobo, y pasar unos pueblos diminutos (Fabian, Aragnouet) que parecen salidos de Hansel y Gretel, con la idea de subir el sábado al Neouvielle.

Menos mal que el aparcamiento es grande, porque había bastantes furgos, y es que esta zona es típica para terminar la temporada de esquí de montaña, en parte porque la nieve aguanta más, y en parte porque mayo-junio es la única ventana para hacerlo, por lo ya explicado.

Nuestro hotel. Esta vez el tarp fue más útil que en los Infiernos

Por la mañana no es que madrugáramos especialmente, y pudimos ver con sorpresa cómo hay peña que se viene con bicis, se pone los esquís a la chepa, y hace la aproximación con la bici para recortar el pateo al máximo. Y esto porque, aunque las carreteras al lac Cap de Long y al lac d'Aubert y d'Aumar estaban cortadas, por lo poco que pudimos ver no tenían nieve en absoluto, así que la bici es muy útil.

Nosotros habíamos venido con el coche, y ni bicis ni nada, de hecho dormimos bajo el tarp al lado del coche, pasando un poco de frío. Así que empezamos a patear en dirección a Les Laquettes y el lac d'Aubert, en un día radiante. La zona es muy bonita y el camino entretenido, y sin nieve llegamos a la presa del lac d'Aubert (aquí todos los lagos están represados), llevándome una pequeña decepción porque estaba muy, muy vacío; la razón no la sabemos, quizás están reparando algo o hay sequía.

Les Laquettes, el Ramougn al fondo

Andamos por encima de la presa, y empezamos la subida hacia el Neouvielle, que de momento aún no veíamos. Habíamos visto un pico puntiagudo desde Les Laquettes, pero resultó ser el Ramougn. Sobre los 2.200 metros comenzó a haber nieve continua, así que nos pusimos los crampones para ir más cómodos, aunque hacía bastante calor y la nieve pronto empezó a estar primavera, y nos hundíamos un poco. Seguimos unos hitos que marcan el sendero de verano, pero habría sido mejor seguir las huellas de esquís que iban un poco más bajas, y así no tendríamos que haber bajado un poco para llegar justo al paso que atraviesa la cresta de Barris.

La larga y calurosa subida, la brecha de Chausenque al fondo

Desde ahí nos quedaba a la vista la muy larga subida al sol justiciero, primero en dirección oeste para al final girar hacia el sur, con el Neouvielle ya a la vista. Tras cruzarnos con unos cuantos esquiadores subiendo y bajando, llegamos por fin a la antecima, donde dejamos las mochilas e iniciamos la trepada final, que con la nieve que había no era complicada, aunque sin huella quizás no nos habríamos atrevido. Sólo fue una trepadita por roca, y un paso horizontal corto con una losa sin agarres a la izquierda donde un tropezón y caída a la derecha pueden ser fatales, ¡y finalmente hicimos cima!

La pala final que conduce a la antecima

¡Conseguido! El Vignemale a lo lejos

El Pic Long a la izquierda, Monte Perdido y Cilindro al fondo

Vistas muy interesantes desde esta cima aérea donde no había mucho sitio (en verano habrá más). El Midi de Bigorre al norte, adivinando el puerto del Tourmalet a sus pies, el Vignemale, Monte Perdido, Cilindro, Taillón, la brecha, etc., y más cerca el amenazante Pic Long y a nuestros pies los lagos de esta reserva natural.

Cap de Long a nuestros pies

Después de gozar un rato de la cima para nosotros solos, llegó un hombre ¡con un perro!, al cuál se le veía bastante nervioso, con razón. Iniciamos la bajada, y para hacerla más interesante nos dirigimos hacia el norte, con la idea de ir a dormir al lac d'Aumar. Un montañero nos comentó la posibilidad de cruzar la brecha de Chausenque, impresionante, e ir a dormir al refugio de la Glère, no guardado en estas fechas, pero nos resistimos a cambiar nuestros planes, ya que entonces el domingo habría sido otro día completo, otra vez será. Así que después de una bonita y solitaria bajada por nieve en la que nos hundíamos hasta las rodillas, llegamos al lac d'Aumar, donde decidimos acabar la jornada y dormir de vivac en hierba fantástica al lado del GR, en su extremo noroeste, aunque, todo sea dicho, justo ahí está prohibido cualquier tipo de vivac, con o sin tienda; en nuestro caso, plantamos el tarp justo cuando estaba anocheciendo.

Bajando de nuevo a la antecima


La brecha de Chausenque, impresionante, pero practicable


Bajando hacia el lac d'Aumar, aquí nos quedamos solos


Qué sitio más bucólico para dormir, ¿no?

La noche fue fría, amaneciendo con el tarp con una fina capa de escarcha por arriba y por debajo (la condensación se había congelado). Recogimos todo, y recorrimos el lago por su orilla norte, por un camino bastante agreste. Seguimos por el GR en dirección SE, y finalmente giramos y descendimos a saco al parking de lac d'Oredon, donde dimos por concluida la ruta, que fue muy bonita e interesante, sin llegar a ser tan agreste, dura o emocionante como otras que hemos hecho.

¡Aunque al día siguiente hacía mucho frío!

Para el año que viene nos dejamos la vuelta al Campbieil y Estaragne, aunque habrá que venir más tarde, quizás a mitad de junio.

sábado, 12 de abril de 2025

Estanys y refugio de la Pera, Pirineos

Aprovechando nuestra estancia en el tranquilo pueblo de Prullans (Lleida), Ania, Miriam y Carlos fuimos a hacer esta bonita ruta de unos 13 kilómetros (ida y vuelta) y un poco menos de 500 metros de desnivel, que desde la estación de esquí de fondo de Aransa visita els estanys de la Pera, y el refugio ubicado a su lado, ya muy cerquita de la frontera con Andorra. En verano hay un autobús que te lleva desde la estación a la zona de Pollineres, y así acortas bastante el pateo, pero en invierno y primavera temprana la pista forestal está cerrada por la nieve, y no hay más remedio que andar. La ventaja es que hay menos gente.

Nos habría gustado hacer esquí de fondo o raquetas, pero las altas temperaturas de la semana anterior habían causado estragos, y en la estación no quedaba nada de nieve. La ruta no tiene mucha pérdida posible, ya que está marcada todo el tiempo con marcas amarillas, a veces raquetas viejas clavadas en los árboles, y en un tramo, por las marcas del GR11.10, una variante de la Transpirenaica, que pasa por el refugio de la Pera y cruza a Andorra.

Empezamos a andar desde el parking de la estación a mano derecha por una senda ancha/pista en el bosque, pasamos al lado de un pequeño lago, y seguimos por la pista, en la que empezó a haber nieve. Llega un momento en el que la pista termina, y justo antes hay que coger una senda a mano izquierda que al principio sube mucho, pero enseguida se modera. Ahí ya había manto continuo, pero no te hundías mucho y había huella, así que sin muchos problemas más que el cruce de algún riachuelo (hay pasarelas en más o menos buen estado), llegamos a Les Pollineres, donde hay mesas y bancos de picnic, una gran esplanada, y un refugio vivac que para una emergencia puede servir.

La senda/pista al principio de la ruta

Les Pollineres

Desde Pollineres seguimos nuestra ruta, encontrándonos a unas pocas más personas, un par con raquetas, y viendo ya al frente el pico de Perafita, frontera con Andorra. Al final el terreno se empinó algo más, pero sin dificultad, y por fin llegamos al estany petit, muy bonito, en su mayor parte helado, pero visible, y con un par de patos andando por el hielo; no sé si es algo normal, o es señal del calentamiento global, pero nos pareció curioso que estuvieran en un lago de alta montaña (2.320 metros), en abril. Sus motivos tendrían, los animales son bastante más listos que nosotros.

El deshielo llegó

El estany Petit, y al fondo, el pico de Perafita (2.753 m)

Bordeamos el lago y subimos al estany gran por una zona sin huella reciente y con mucha nieve, hundiéndonos casi hasta la rodilla, que mola si es algo corto y se acaba pronto, jaja. A la orilla del estany gran nos sentamos en una zona rocosa a comer algo, y luego bordeamos el lago para ir a parar sin perder casi altura al refugio, que ya sabíamos que iba a estar cerrado.

La subida al estany Gran, corta, pero repleta de nieve

El estany Gran estaba más tapado por la nieve

El estany Petit se quedó abajo

Llegando al refugio de la Pera (2.360 m)

En verano se puede pernoctar y comer/cenar en él, pero ahora sólo estaba abierta la zona libre de vivac, que es bastante pequeña y no muy cómoda; hay un par de literas en las que en total pueden caber unas 4 personas si hace falta, una pequeña mesa, una luz de led y una chimenea. En las literas no hay colchones, es necesario traer aislante. Remarcar que hay cobertura de móvil (hay un cartel en el refugio avisando).

Del refugio nos bajamos directos dirección sur para enlazar enseguida con la huella por la que habíamos subido, y ya sólo quedó regresar por el mismo camino. En total andamos unas 5 horas, bastante más de lo previsto debido a la nieve, que de todas formas tampoco estaba mal... Te hundías algo, pero no mucho. Echamos los crampones por si había zonas empinadas con nieve dura o hielo, pero de eso nada, fue peso en balde. Las raquetas tampoco habrían sido de gran ayuda porque la nieve ya estaba bastante transformada. Los bastones sí que fueron esenciales.

La ruta que hicimos

Se hizo un poco largo, pero valió la pena, nos dejó muy buen sabor de boca por lo bonito del paisaje, y la poca gente que encontramos.


sábado, 5 de abril de 2025

Mulhacén, Sierra Nevada

Esta vez Toni y Carlos renunciamos a nuestros queridos y pateados Pirineos por mal tiempo, y nos dirigimos a Sierra Nevada, a saldar nuestra cuenta pendiente con el Mulhacén, que con sus 3.479 metros es el techo de la Península Ibérica.

Era nuestra primera vez haciendo alta montaña en Sierra Nevada, que habíamos dejado de lado una y otra vez porque habíamos leído que es bastante seco excepto en invierno, y con mucho turismo en verano, propiciado en parte por la pista forestal que recorre la sierra subiendo desde Capileira y la carretera que sube desde Pradollano hasta la misma cima del Veleta, aun estando ambas restringidas a coches privados.

Pero como estábamos aún a primeros de abril, y este final de invierno había nevado mucho, decidimos probar. Sobre el mapa, había que elegir entre salir desde Capileira o desde Trévelez, y optamos por este último pensando en hacer una ruta circular subiendo por Poqueira y bajando por la Cañada de Siete Lagunas.

Llegamos el viernes ya de noche cerrada, plantamos la tienda (menos mal que la cogimos porque hacía bastante frío y viento) en una explanada con hierba, probablemente dentro de una propiedad privada, y nos metimos en los sacos a toda pastilla. Por la mañana no madrugamos mucho porque pensábamos subir a dormir al refugio vivac de la Caldera, así que teníamos tiempo de sobra.

Con apenas 4 graditos desmontamos la tienda y empezamos a subir por la senda que sube hacia el Alto del Chorrillo; la subida es empinada, pero bastante cómoda, y es que las pendientes en Sierra Nevada por lo general son más suaves si las comparamos con los Pirineos, más escarpados.

A los 2.200 metros de altitud empezó el manto continuo, y como la nieve estaba durita nos pusimos los crampones, más por comodidad que por seguridad. Intentando no toparnos con ninguna muralla rocosa que nos obligara a perder altura, y tras un resbalón sin consecuencias que me hizo deslizarme unos 15 metros hasta que el terreno suavizó, llegamos por fin al collado donde enlazamos con la pista que viene de Capileira, aunque como estaba previsto, y para nuestra alegría, dicha pista estaba totalmente cubierta de nieve y apenas se adivinaba por dónde iba.



La zona en la que resbalé y deslicé hasta que se acabó la pendiente fuerte

Aunque la idea inicial era pasar por el refugio de Poqueira (en obras) y subir por el barranco que llega a la Caldera, vimos que teníamos que perder 200 metros que luego tendríamos que volver a subir, así que seguimos por el trazado de la pista, por el que se iba cómodamente, aunque a medida que progresábamos empezó a perderse, hasta el punto que, un poco antes de llegar al refugio hubo un paso bastante inclinado con una barrera rocosa por debajo, por lo que sacamos el piolet y fuimos con más precaución. Más tarde nos enteramos que no es recomendable pasar por esa zona en invierno porque es avalanchosa (aunque ese día no había riesgo importante) y por la inclinación que tiene.

Las nubes invadieron los valles, pero arriba no llegaban


La zona más peligrosa, ¿de verdad está la pista aquí debajo?


La misma zona, desde lejos, y ya superada

Sin más contratiempos llegamos al refugio vivac, a una altitud de 3.060 metros, y aunque por el camino habíamos visto a lo lejos a otros montañeros, quedamos sorprendidos porque no había nadie. Y aún más porque el refugio estaba bastante sepultado por la nieve, con su puerta de dos hojas cubierta hasta más de la mitad, por lo que tuvimos que quitar algo con los piolets, y colarnos por la hoja superior.

Refugio de la Caldera, 3.060 m, enrrunado por la nieve


Ahora comprendemos porque las puertas se abren hacia dentro

El refugio no está mal... Tiene dos bancadas de madera para dormir, una encima de otra, a modo de literas, en bastante buen estado, aunque en la de arriba había algo de agua debido a alguna gotera. Hay una mesa bastante larga con dos bancos a los lados, pero lo peor era la suciedad que había (trastos y basura abandonados por guarros) y nieve que se había colado porque algún despistado se había dejado la puerta abierta. Por lo menos había una pala con la que limpiar todo aquello.


Finalmente, poco antes de acabar el día llegaron dos grupos más: un guía con un compañero en prácticas y dos clientes, y por otra parte dos esquiadores que llegaron in extremis, así que al final fuimos 8 personas durmiendo en el refu, lo cual contribuyó a que la tarde-noche fuera más amena, contándonos batallitas, y a que la temperatura subiera un poquillo (por la mañana había unos 5 grados).

Al día siguiente madrugamos y en nada nos plantamos en la cima del Mulhacén, ya que sólo teníamos 400 metros que subir, y el terreno desde el refugio es sencillo. 

En la cima, que por el lado norte cae a plomo


En la torre de piedras que hay al lado de la cima, el Veleta al fondo

Nos tiramos un buen rato contemplando las magníficas vistas y haciendo fotos, y finalmente nos fuimos en dirección S y luego SE hasta bajar cómodamente por la loma del Resuello a la Cañada de Siete Lagunas (sólo justo al final había una pala algo más inclinada), una zona muy majestuosa, y eso que no pudimos ver ninguna laguna por estar tapadas por la nieve.


Espectacular la nieve venteada en la loma del Resuello


Mirando hacia Siete Lagunas, por ahí abajo están las siete


La pala final de bajada, sin problemas

De ahí bajamos sin prisa pero sin pausa por el río Culo Perro y El Vertedero (menudos nombrecitos), una pequeña presa a la que el nombre por fortuna no hace justicia, y a Trévelez. En los planes iniciales se nos había pasado por la cabeza subir también a la Alcazaba, pero habría sido un palizón, porque no se puede ir cresteando desde el Mulhacén al ser terreno difícil y comprometido, sino que hay que bajar a Siete Lagunas y después volver a subir, y se nos habría hecho tardísimo.

La zona del Vertedero, y aun así Toni cargó agua, jaja

Matorrales típicos llegando a Trevélez, ideal para sentarse y descansar


La merecida comida después del esfuerzo

Ruta del primer día, de Trévelez a la Caldera

Segundo día, Mulhacén y bajada por Siete Lagunas


Resumiendo, una salida muy guay en la que por fin conocimos Sierra Nevada. Es posible que otro año repitamos, aunque pilla bastante lejos de Valencia.