lunes, 2 de enero de 2017

Ferrata Gaucín, Castillo del Águila. Málaga.

Siguiendo con nuestras vacaciones por Málaga, nos acercamos al pueblo de Gaucín para hacer esta ferrata de la que nos habían hablado muy bien.

Para llegar, podemos dejar el coche al lado del cementerio y caminar por el camino que sube al castillo. Poco antes de llegar un panel indicativo nos muestra el camino, así como información técnica de la ferrata.

Lo primero que puedo decir es que es una ferrata atípica, en vez de subir vamos bajando y desplazándonos horizontalmente.

Al principio no parece muy vertical, pero pronto empezamos con un desplazamiento horizontal muy "interesante". Un pequeño puente nos servirá de aviso del que viene después. Continuando con el desplazamiento llegamos al segundo puente, un puente nepalí de 20 metros, muy aéreo,  que se mueve bastante y que impresiona. Una vez superado el puente y cuando pensamos que "lo peor" ha pasado llegamos al punto más impresionante de la ferrata: colgados a bastantes metros tenemos que acceder y montar la tirolina, y menuda tirolina!!! No es muy larga sólo 30 metros (aunque parece más), pero muy, muy aérea. Además, la instalación hay que hacerla "colgado", es decir no hay sitio para realizar la instalación cómodamente. Pero lo peor es que una vez hemos colocado la polea, y nos colgamos a ella, debemos darnos impulso con los pies desde la pared hacia el vacío, en fin, ¡un acto de fe! Impresiona y mucho, sobretodo la primera vez y yendo de "primero", es de estas ocasiones en las que piensas "Quién me mandaría meterme aquí?"

Algunos detalles interesantes, hay anillas para montar un rápel por si hay algún problema o alguien prefiere saltarse la tirolina, aunque no vi muy claro el camino de retorno si se rapela. Creo que no hay forma de "saltarse" la tirolina y seguir con la ferrata, por lo que hay que prever una cuerda para recuperar la polea (si sois más de uno). Nosotros utilizamos una polea tándem de Peltz y no llegamos hasta el final, aunque los últimos metros braceando se hacen muy cómodos.

Una vez superada la tirolina, llegamos a otro puente, este tibetano más estable que el anterior. Después de lo que hemos superado, éste es "pan comido". Sólo un detalle, la línea de vida está muy alta, por lo que prever una daisy o una cinta para alargar el disipador si no sois muy altos.

Una vez superado el puente, prácticamente habremos terminado. Unos metros de ascensión muy fáciles y volveremos a salir al camino que subía al castillo.

Como decía, una ferrata que me ha gustado mucho y que diría que difícil, sobretodo por la tirolina y por lo atípica que es. Muy recomendable. Si se nos ha quedado corta (a nosotros nos costó unas 2 horas y media) la podemos combinar con la cercana ferrata de la Sierra del Hacho, que por falta de tiempo no pudimos hacer. Queda pendiente para cuando volvamos...

Los primeros tramos son en descenso
Un paso "divertido"


El primer puente

El segundo puente
Superado el puente
Preparando para lanzarse por la tirolina

Nos tocó bracear los últimos metros
El tercer puente

Unos metros más y ya hemos terminado.













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